En la intersección de Julio F. Ramos y Seijo se inauguró un nuevo mural que ya comienza a convertirse en un punto de interés para vecinos y transeúntes. La obra, dedicada al reconocido médico René Favaloro, no solo busca embellecer el espacio urbano, sino también generar un vínculo más profundo entre el arte y la comunidad.
Durante la presentación, el artista Ricky Tunez destacó el impacto que tiene el arte callejero cuando logra interpelar a quienes lo observan. “Con este mural logramos el reconocimiento de los que pasan. Me parece que es súper importante que los murales sean disparadores de preguntas”, expresó. En ese sentido, remarcó que la obra ya está cumpliendo uno de sus principales objetivos: despertar la curiosidad, especialmente entre los más jóvenes. “Mucha gente está contenta por el reconocimiento a Favaloro; muchos jóvenes se preguntan quién es y empiezan a averiguar quién era. Eso es lo más lindo que puede pasar con el arte callejero”, agregó.
El proyecto artístico fue llevado adelante por Tunez junto a Talo Beraza, quien también forma parte del equipo creativo detrás de la obra. Ambos artistas vienen desarrollando propuestas que buscan resignificar los espacios públicos y generar diálogo con la comunidad a través del arte.

Por su parte, el subsecretario de Cultura, Fabio Molinetti, puso en valor el trabajo conjunto que hizo posible la realización del mural. Durante su intervención, agradeció especialmente a Jimena Cardacci y Rafa Fons por haber cedido el espacio y por su disposición para colaborar con la iniciativa. “Este tipo de proyectos no serían posibles sin el compromiso de los vecinos”, señaló.
La obra se suma a otras intervenciones artísticas en la ciudad que buscan no solo embellecer el entorno, sino también mantener viva la memoria de figuras destacadas de la historia argentina. En este caso, el homenaje a Favaloro refuerza valores como la vocación, el compromiso social y la importancia de la educación, dejando un mensaje que trasciende lo visual.
Con una fuerte carga simbólica, el mural ya se posiciona como un punto de encuentro entre el arte, la historia y la identidad local, invitando a cada espectador a detenerse, observar y, sobre todo, preguntarse.

